La visita de mi madre
Aquella noche después de acostar a mis
niños, me senté a descansar en la salita de mi casa, esperando que
llegara mi esposo cogí un libro y comencé a leerlo, de pronto una
risa fuerte, sonora me sacó de mi lectura y pensé así reía mi
mamá, el parecido era asombroso, me asomé para ver a la persona que
reía como mi madre y no vi a nadie, regrese a continuar con mi
lectura pero no pude seguir, tomé del mueble un retrato de mamá y lo
contemplé, ella me miraba y sonreía desde el cuadro, me entró
nostalgia, mirándola le hablé: mamita, como quisiera verte aunque
sea solo una vez más, llegó mi esposo y aquello pasó pero esa
noche soñé con ella, me sonreía y me tendía sus brazos, yo me
veía pequeña, niña, yo corría hacia ella y sus brazos me
estrechaban con amor infinito, me mecía como un bebe y me cantaba
como siempre lo hacía: te quiero mucho mi niña bella, más
hermosa que una estrella, te pido hijita que no llores más por mi,
porque algún día estaremos juntas, recuerdame con alegría y no con
llanto y me besó. De rrepente desperté y toqué mi mejilla donde
me había besado, estaba húmeda, ¿realmente fue ella o alguna de mis
lágrimas humedeció mi cara?, Yo quiero pensar que fue ella, porque
yo estaba feliz de estar con ella para llorar. Ella cuando me peinaba
me ponía una flor en el cabello, me decía, quedaste muy bonita,
pensando en todo esto me paré de la cama y me fui al cuarto de mi
niño, me incliné sobre su camita y mi corazón latió más aprisa,
sobre la colchita que cubría a mi hijito, había una flor.
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