Clarisa
De pronto, la música se detuvo, Clarisa dejó de bailar, su profesor, aquel que fuera un gran bailarín de ballet, le dijo: ¿Qué paso contigo, Clarisa? Estás pesada para bailar, tu baile no es el de siempre, tus giros son lentos, pesados. La chica le respondió: "maestro, estoy esperando un hijo por eso mi baile no es el mismo". Su maestro se llevó las manos a la cabeza y gritó: "¿cómo has podido hacerlo, has tirado tu arte a la basura. Cuando murieron tus padres en aquel accidente, te tomé bajo mis cuidados, ya tenías la semilla del baile heredado de ellos, grandes figuras del ballet, y ya has llegado muy , muy alto, y ahora esto. Dime ¿qué dice el padre de tu hijo?" Clarisa respondió: "Él se asustó de lo que representaba ser padre, la responsabilidad de una esposa y un hijo, de esa responsabilidad.Yo sé que me quiere, padrino, él volverá" "Bueno, no hay nada que hacer, no te puedo abandonar, seguirás trabajando" La chica hizo un gesto de sorpresa, preguntó: "¿Cómo?" Su padrino respondió: "Mientras esperas la llegada de tu bebé, serás maestra en la academia de las alumnas de danza, después ya veremos" Así se hizo, cuando Clarisa ya no puedo seguir dando clases, se quedó en casa. Un día que estaba revisando las ropitas del bebé que estaba por nacer, vio unos pies delante de ella, levantó la mirada y vio que era Rodrigo, el padre de su niño. Él dijo: "Perdón, perdón, aquí estoy, casémonos antes de que llegue el niño, por favor, perdóname. Tú sabes que te amo" Ella con su manos tocó la manos de él. Sin más explicaciones en unos días más se casaron y nació un hermoso bebé. Cuando el niño creció un poquito, Clarisa regresó al baile, pero un día que bailaba, se sintió mal y su esposo lo notó igual que su maestro. Fueron al camerino de Clarisa, los miró, pero su padrino fue más rápido y le dijo: "¿otra vez, verdad, Clarisa?""Sí", le respondió ella "Bueno, estoy esperando otro esperando otro bebé" Rodrigo le dijo al niño: "Escucha, hijito, tendrás un hermanito hermanita". El niño saltaba diciendo: "Ya no estaré solito" Su esposo la estrechó entre los brazos, pero Clarisa tenía aún más que hablar, les dijo: "Les anuncio que me retiro del baile para siempre, me dedicaré a mi hogar, mis hijos mi esposo. Padrino, te ruego que vengas con nosotros, tú también estás cansado por diferentes motivos". Todos rieron, "Ven, quiero que seas el abuelito que mis hijos necesitan y ¿tú lo serás, verdad, padrino? ¿vienes con nosotros? " El anciano maestro decía que sí con su cabeza. Todos quedaron fundidos en un abrazo, elevaron sus ojos al cielo dando gracias a Dios. Rodrigo dijo: "Yo continuaré con mi trabajo de abogado sin olvidar mi ayuda para los que me necesitan. Clarisa "Y yo traeré todo el bien que se pueda, de esa forma daremos gracias a Dios por esta felicidad que no da".
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