El cautivo
Los pajaritos trinaban tristemente en su jaula, su canto ya no era el mismo de cuando estaba libre. Era prisionero entre rejas. Él no había cometido ningún delito, pero lo cazaron y lo pusieron tras las rejas. Por eso su canto era tan triste. Añoraba los espacios abiertos. A lo que estaba acostumbrado. También pensó en su compañera. Sola en el nido, vio un gran arbol. Ella estaba cuidando de donde nacerian sus hijitos. Y el no los iba a conocer. En todo esto pensaba él, porque aunque tú no lo creas, los pajaritos también piensan. Ese día salió a buscar comida para su compañera. Se descuidó y unos muchachos con sus trampas lo cazaron. Ahora estaba allí, cantando sus desventuras. El muchacho que cuidaba las jaulas se acercó a él y le dijo: "Qué triste es tu canto, no quieres estar encerrado y tienes mucha razón, nuestro señor te creó para que seas libre. Pero ya ves, ahora estás enjaulado. En cierta forma yo también estoy enjaulado. Porque tengo que trabajar para ayudar a mi mamá con los gastos de la casa y mantener a tres hermanitos menores. Mi padre murió y nos dejó solos. Ahora, a pesar de que soy solo un muchacho, soy el hombre de la casa ¿ves, amiguito, que no eres tú el único que sufre?" El pajarito lo miraba y lo escuchaba atentamente. Cuando el chico se fue a continuar su trabajo, él nuevamente continuó con su triste canto. Y así era lo mismo todos los días. Hasta que un dia el chico le dijo: "¿sabes? Estoy pensando en dejarte libre, sé que si lo hago quedaré sin trabajo y eso va a ser fatal para mi casa, todo esto se lo conté a mi mama, ¿y sabes qué me dijo? Hijo, seguro que tiene familia, suéltalo, ya nos arreglaremos. Como ves, tengo una gran madre. Pero estoy pensando en un plan para que las represalias no sean tan grandes cuando te suelte. Al día siguiente fue donde Nerón, el gran perro y le contó su plan y se fue a las jaulas. Allí esperó a que llegara su patrón que venía a observar su trabajo. Miró y vio a Nerón preparado en la parte que le tocaba lo pactado por la libertad del pajarito. El chico ya le había dado las indicaciones del caso. Abrió la jaula del pajarito, Nerón llegó corriendo ladrando como un loco. El chico simuló asustarse mucho y se cayó sentado en el suelo. El pajarito aprovechó el momento para salir de la jaula y volar hacia la libertad. El dueño culpó al perro por asustar al chico y le dijo: "Mañana te vas a quedar sin comer todo el día como castigo". El señor se fue y le dijo al perro "Yo cumpliré el trato contigo, mañana te daré mi comida y yo me comeré el alpiste del pajarito".
Ahora ¿les gustó?
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