La Nodriza del diablo
Noemí le decía a su patrona.
Señora todos me dicen que yo soy la nodriza del diablo porque eso es pepito.
Hace cada cosa. Ayer yo dormitaba sentada en una silla. Desperté, quise
pararme…lo hice pero ¡con silla y todo!! Pepito me había atado con los tiros de
mi delantal. Señora, me caí con todo. Pepito se reía como loco. La vecina vino
y se quejó que pepito había cogido
a su hermoso y lanudito perrito, le
había cortado el pelo y lo había dejado calato!! Mejor no le sigo contando!! La
mamá le dijo Noemí te ruego que tengas paciencia con él, yo voy a conversar con
él. Noemí le contestó, “ya señora, usted sabe que yo la quiero mucho. Cuido de
él desde que nació, pero ya no soy joven. Y ya no puedo estar tras de él todo
el día” La mamá habló con el niño y este se tranquilizó unos días, pero después
volvió a sus travesuras. Una mañana el niño se levantó y se fue a la cocina a
tomar su leche que seguro Noemí ya le tenía lista. Pero esta vez, Noemí no
estaba esperándolo. El chico fue a donde su mamá y le preguntó “¿Y Noemí mamá?”
Y ella le respondió “Esta enferma, hijito”. El niño, al escuchar esto, salió
corriendo al cuarto de Noemí. Noemí en efecto estaba en cama. Pepito se abrazó
a ella y llorando le decía “No te mueras Noemí, no te mueras, te prometo que
voy a ser bueno que me voy a portar bien, pero no te mueras. Noemí acarició con
ternura la cabecita del niño y tranquilizándolo le dijo” No mi amor, no me voy
a morir. Lo que tengo es un fuerte resfrío. Pero me voy a poner bien. Ya no
llores y ¿Sabes? Yo sabía aquí adentro y le tocaba el pechito al niño. Yo sabía
que aquí había un gran corazoncito con un caudal de amor para todos” pepito se
abrazó a ella y le respondió “Sí, yo los quiero mucho a todos, pero el diablito
que tengo dentro me hace fastidiar a todos. Bueno voy a cambiar pero solo hasta
que se me pase el susto de verte enferma y pensar que podías morir…” Los
dos se abrazaron y la mamá escuchó,
hasta en la cocina, las carcajadas de los dos.
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