Napo
En la ciudad donde vivíamos con mi
familia nos juntábamos todos los chicos a jugar, a hacernos bromas,
todo aquello que hacemos cuando tenemos solo trece años pero ¿saben
que? Nosotros teníamos nuestra mascota, el era Napo, era un
personaje pintoresco, vestía un viejo abrigo militar y no se por qué
milagro lo mantenía siempre mu limpio, un día conversábamos con el
y le preguntamos que le pasaba en los pies, los tenía deformes
aunque no se los veíamos, no se ponía zapatos, los cubría forrados
en paños gruesos, eso hacía que caminara en forma peculiar,
pisando de medio lado y su cuerpo se iba de una lado a otro, nos
contó su historia, el había sido militar, estuvo en una gran
batalla y peleó como un león, su batallón fue vencidos por
enemigos y fueron hechos prisioneros 'el, cuatro compañeros más y
su comandante. Los interrogaban para que ellos dieran datos. En el
interrogatorio murieron dos, a su comandante le rompieron los brazos,
los otros fueron azotados, Napo sacó la peor parte, porque para
hacerle hablar le quemaron parte de los pies pero ninguno habló,
terminó la guerra y fueron liberados, Napo con los pies aun
mejorando, pensaba,-no tengo familia y no puedo trabajar, no se que
va a ser de mi vida, su comandante que también había sido liberado
le dijo: Usted peleó como un valiente soldado, se su situación, yo
le ayudaré, tengo una casa muy grande lo invito a venir conmigo, mi
familia ya sabe y nos esperan.
Me trajo con el , me acomodó en una
casita que tiene en medio de un gran jardín, que antes era la casita
del guardián, en tiempos de sus padres, que les digo, yo feliz, solo
y sin familia, no se que hubiese hecho para no ser una carga, aprendí
artesanía y gano lo suficiente para cubrir mis gastos personales, así
me gano el respeto y cariño de la familia y soy como uno más de la
familia, para todos soy el “Tío Napo”...
Bueno el “Tío Napo” tenía mil
historias para contarnos y nosotros se las contamos a nuestros hijos
y nietos, Ah me olvidaba que al terminar su historia el tío Napo,
todos los chicos nos paramos, nos cuadramos ante él con un respetuoso
saludo al estilo militar.
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