Aún quedan ángeles
La pequeña Sofía aún no comprendía qué había pasado con su feliz hogar. Mamá y papá eran muy unidos y se querían mucho y ella y su hermanito Patricio eran muy felices de estar juntos los cuatro. Papi y mami ya no estaban, iban cantando en el auto, se dirigían a la playa a pasar el fin de semana. Sofia recuerda que el camión se estrelló con el carro de papá. Ella y su hermanito iban sentados en el asiento de atrás. Ellos se salvaron, pero papi y mami murieron. Ellos se salvaron de puro milagro. De pronto, la niña se echó a llorar desconsoladamente. Con sus diez añitos, aún era una niña. Al oír su llanto su tía llegó corriendo. Y le dijo: "Ya no llores hijita, piensa que ellos están con Diosito". La niña respondió que ella y su hermano querían estar con ellos. El niño escuchando el llanto de su hermana también se puso a llorar. La tía trataba de consolarlos y le dijo a su sobrina: "Hijita ahora tiene que ser valiente, para que seas un apoyo para tu hermanito. El tiene 5 años y no sabe lo que está ocurriendo". Se secó las lagrimas y se acercó a su hermanito. Le dijo: "Se acabaron las lágrimas, ahora debo pensar en ti hermanito, yo seré tu mamita aún que soy pequeña, pero sé cómo era mamita con nosotros, yo seré igual contigo. El niño se acercó a ella, la niña le limpió el llanto que corría por su carita y lo abrazó muy fuerte. No estamos solos hermanito, tenemos a la tía, ella es muy buena y siempre nos ha querido mucho. La tía le dijo: "Es cierto chiquito, yo cuidaré de ustedes, es cierto que no puedo reemplazar a papá y mamá, pero nunca les va a faltar mi cariño y mi protección. Yo también soy muy joven, recién he cumplido los 20 años, pero pondré todo de mí para que lleven una vida normal en lo que sea posible. Haré que su vida sea como la de cualquier niño de su edad. Y así fue, mi tía es como una madre para nosotros. Se casó con un joven que es como un papá para nosotros. Tuvieron sus hijos y formamos una gran familia. No se borrará nunca el recuerdo de nuestros padres. Pero sé que donde estén, siguen cuidando de nosotros. He querido escribir todo esto, una tragedia como la nuestra puede suceder en cualquier parte del mundo, Dios no lo quiera, y si sucede les deseo que encuentren un ángel protector como mi tía. Me voy, me llama mi tía. ¿Saben? Está en los preparativos para celebrar mi cumpleaños. Chau amigos.
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