Para no creer
Hace años me tocó vivir una situación dolorosa y traumática. Mi madre vivía en una ciudad de provincia, la casa era muy grande, la parte del fondo daba a otra calle, junto a ella vivía un sobrino con su esposa, hacía un par de años que se habían casado.
Mi madre enfermó gravemente y yo viajé a cuidarla, al llegar allá, me contaron que la esposa de mi sobrino estaba muy delicada de salud. Yo cuidaba a mi madre y mi sobrino a su esposa. Él me preguntaba: "¿Cómo está mi abuelita?" Yo le respondía: "Cada día la veo más desmejorada". A mi vez le preguntaba: "¿Cómo está tu esposa?". Él me respondía: "También la veo muy delicada". Así transcurrieron 6 meses, constantemente estaba nuestros familiares ayudándonos con las enfermas. Mi madre empeoró y murió. Con mi familia hicimos los preparativos para el velorio y después para el entierro. La velamos en la misma casa, al día siguiente fue el entierro. Regresamos, al llegar a la casa, nos dijo mi sobrino que su esposa estaba muriendo. Así fue, murió y la velamos con todo lo que sirvió para velar a mi madre. Al día siguiente, tuvimos un nuevo entierro, un vecino le preguntó a mi sobrina que en aquel entonces tenía 10 años: "¿No es que ayer enterraron a tu abuelita?". Mi sobrina le respondió: "Sabe, ahora tenemos muertito nuevo". Les digo que de verdad fue algo terrible. Dos años antes habíamos enterrado a mi padre, mi sobrina tenía 8 años, ella quería mucho a mi papá y así lo demostró durante el entierro. Como es en provincia, el cementerio está cerca, cargan el difunto al hombro, seguido por la familia y los amigos. Mi madre quiso dejar a mi padre en su última morada y encabezó el cortejo. Mi sobrina iba junto con nosotros, todo el camino llorando a lágrima viva y gritando a todo pulmón: "¡¿Por qué se murió mi abuelito?¿Por qué no se murió mejor mi abuela?¡". Todos mirábamos a mi madre y ella nos dijo: "Bueno, la niña expresa su sentir, ella quería mucho a su abuelo".
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