LA VIEJA MUÑECA DE TRAPO

Los juguetes conversaban entre ellos,
uno de ellos vestido de payaso 
se acercó a la vieja muñeca, 
el payaso le habló:
oye tú, hazme caso,
te estoy hablando.
La vieja muñeca levantó su horrible cabeza y lo miró,
el payaso una vez más insistió: 
dime: ¿qué han hecho contigo?
La muñeca vieja le respondió:
fue un niño malvado;
Poco a poco me destrozó,
y a él por hacerte tanto daño ¿nadie lo castigó?
la vieja muñeca le respondió:
es cierto que el malvado sin pensar en mi dolor me hizo pedazos,
pero no quiero, no quiero que lo castiguen.
El payaso le dijo: sí, lo castigarán.
El dios de los juguetes lo hará. 
No, no dijo la vieja muñeca,
a pesar de todo le tengo mucho mucho amor.
Seguiré soportando el dolor.
El payaso le contestó, dando saltos al rededor de la vieja muñeca.
Que castiguen al malvado
Que  castiguen al perverso
Que así te destrozó.
La vieja muñeca se secó el llanto que corría por su destrozada cara,
él tenía razón. Yo ya no soy nada,
mira mis piernas,
mira mis ojos,
mira mi boca.
Él tuvo razón, él tuvo razón.
Pero también, él me destrozó,
Mi pobre y enfermo corazón.
Pero aún muriendo le diré:
Te quiero, te quiero chiquito, te quiero mi amor.
Aunque me causes tanto tanto dolor.

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