El, mi vocación
Aquella mañana fui al parque que está frente a mi parroquia, donde soy el sacerdote, párroco, me puse a caminar por los senderos de cemento que tiene y que lo cruzan de un lado a otro, de pronto vi a Carol, una chiquilla adolescente que junto con sus padre frecuenta mi iglesia, me acerqué a ella y vi que estaba llorando, los sollozos estremecían sus hombros, me acerqué y le pregunté ¿Qué pasa Carol?, ¿porqué lloras?, me miró y dijo !Ha¡ padre es usted, de nuevo le pregunté ¿porqué lloras? me dijo, estoy enamorada de un chico, yo lo miro, el también me mira y me sonríe, hija, hasta aquí no ve la causa de tu llanto, es que padre, el tiene novia, siempre los veo juntos, pasean, van a fiestas juntos y yo padre lo quiero, y nuevamente soltó el llanto, le dije, Carol, eres muy joven, esto pasará, cuando tenemos tus años, todos nos enamoramos, de algún compañero o compañera de estudio, bueno mi vocación se dio y aquí estoy de sacerdote, Carol me miró y respondió, tiene razón padre, pude contar esto que le digo, no es una confesión, le dije te acompaño a tu casa, la deje en su hogar y me vine a mi iglesia, pasó algun tiempo, siempre nos saludábamos, con Carol y sus padres pero un día llego hasta a mi con el chico del pueblo, me dijo, padresito le presento a mi novio, la miré interrogándola, !Hija¡ padre la chica con la que paseaba era su hermana, no su novia, esperenos y dentro de un par de años quiero que nos case, abracé a los dos.
Bueno Carol siguió frecuentando mi iglesia, un día los casé, pasó un tiempo y me trajo a su hijito, para bautizarlo, después me trajo a otro mirándome, me dijo, ¿Ve, padre? el era mi vocación.
Bueno Carol siguió frecuentando mi iglesia, un día los casé, pasó un tiempo y me trajo a su hijito, para bautizarlo, después me trajo a otro mirándome, me dijo, ¿Ve, padre? el era mi vocación.
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