Don Ramón y el loro
En la casa de la familia Pérez tenían un loro al que los hijos del matrimonio de Don Ramón y Doña Katita le habían enseñado a hablar. Su vocabulario era de muchas palabras, lo suficiente como para amargarle la vida a Don Ramón. En la mañana lo sacaban al jardín de la casa y lo colgaban de una rama gruesa de un árbol. Don Ramón se ponía a recoger las hojas secas que caían. El loro que se llamaba Paquito no dejaba de decirle "Apúrate, Ramón, recoge rápido las hojas, sino no te voy a dar almuerzo". Al rato le volvia a decir "¿todavía no las recoges? Eres un flojo, un bueno para nada." le decía imitando la voz de Doña Katita a la perfeccion. Don Ramón se enojaba mucho y lo cogía a trapazos al loro. El loro se reía y llamaba a Doña Katita: "Katita, Katita, ven, el viejito me quiere matar". Doña Katita venía y se enojaba con Don Ramón: ¿por qué le pegas con el trapo al pobre Paquito? Mira, el pobre pajarito se cubre su cabecita con sus alas. "Eres muy, pero muy malo con el pobre lorito. A ti te voy a dar lo mismo a ver si te gusta que te lo hagan a ti." Una vez que se iba la señora el loro se carcajeaba y así era lo mismo todos los días. Don Ramón ya estaba cansado del maldito loro. Lo amenazó: "Te voy a echar agua hirviendo y te voy a enseñar todas las plumas, así que mejor no me sigas molestando". El loro asustado dejó de molestarlo por unos días, pero después ideó otra manera de molestarlo. Lo llamaba imitando la voz de Doña Katita: "Ramón ven, me muero, me muero". Don Ramon iba al escape a ver que le pasaba a su señora y la encontraba tranquila haciendo sus cosas en la cocina. Todo esto lo tenía loco al pobre señor. Este pensó "No me queda mas remedio que deshacerme del loro". Le abrió la jaula y le dijo: "Lárgate, lárgate sino te mato". El loro salió de la jaula y se fue a la cocina y le dijo a doña Katita: "Don Ramón me quiere matar y me ha dicho que me largue, así que adiós". Cuando llegaron los hijos, la señora le contó lo sucedido y les pidió que hicieran ver a su padre con un médico porque maltrataba al loro una y otra vez. Lo llevaron al médico y el médico conversó con Don Ramón. Después llamó a su consultorio a sus hijos y les dijo que su papá estaba bien, pero que él aconsejaba que durante un mes lo dejaran en una casa de reposo sin visitas de la familia, solo necesitaba tranquilidad. Don Ramón protestó diciendo que decía la verdad sobre el loro, pero lo dejaron en una casa de reposo. Don Ramón dijo: "Bueno, estaré de vacaciones obligadas por un mes. Pero me libré del condenado loro". Pasó el mes y los hijos fueron a buscarlo, uno de ellos le dijo: "Papá, en la casa te espera una sorpresa" "Cuando llegue a casa la veré" Entró a casa y escuchó una voz que le dijo: "Don Ramón ¿ya está usted de vuelta? ¿sabe? regresÉ aquí porque afuera la vida es muy dura". Don Ramón con los ojos redondos como platos miró al loro y pum, cayó al suelo.
¿Desmayado? ¿Muerto? En el proximo cuento se los cuento, Chau
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