El viejo árbol
El viejo árbol vio que hacia él se acercaba el hombre hacha en mano y pensó: "Ya he vivido bastante, veo que llegó mi hora de morir", cuando el hombre estuvo junto a él , el árbol le habló: "No me saludas como lo haces siempre que te acercas a mí, con un "hola, viejo" El hombre respondió: "Hoy es un día triste para mí porque debo terminar contigo, ya estás muy viejo, tus ramas ya no dan sombra, tu tronco se ve seco, estás como leña" El árbol le puso una de sus secas ramas sobre el hombro y le contestó : "Por ultima vez déjame contarte mi historia, que también es la de tus abuelos, tus padres, incluso la tuya, yo fui plantado aquí por tu abuelo, bajo sus cuidados crecí y crecí y me hice grande y fuerte bajo mi sombra, enamoró tu abuelo a tu abuelita, mira, escribieron sus iniciales en mi tronco, aquí se contaron sus alegrías y sus penas, y se dijeron lo mucho que se querían, se casaron bajo mi sombra, y aquí prepararon su banquete de bodas, un día vino tu abuelo y me habló, me dijo: "Dame una de tus maderas, que sea gruesa, para hacer una cuna para mi niño que viene en camino" yo gustoso le dejé tomar lo que quería y así hizo la cunita. Cuando creció el niño, hizo con mis ramas un columpio, para mecer al niño, él recibió su alimento bajo la sombra de mis ramas, creció y un día me pidió madera para hacer el ataúd de su padre, y luego el de su madre. Tu papá me hizo una mesa para ponerla a la sombra de mis ramas, sentado junto a mí, te mecías en sus brazos hasta que te dormías, te llegó la hora de ir al colegio, me contabas tus triunfos y sus fracasos ,y te paseabas de un lado para el otro. Cuando tenias lecciones difíciles en tus exámenes, después cuando fuiste a la universidad, veías a mí, después me presentaste a tu novia, la fiesta y la reunión de toda tu familia, todos bajo mi follaje. Luego llegó tu hijo y me trajiste para mostrármelo, junto a mí lo amamantó su madre. Escuché tus confidencias, tus temores y alegrías; y ¿ahora quieres acabar con mi existencia? ven, da con tu hacha en mi tronco, moriré feliz en tus manos" El hombre arrojó el hacha al suelo y se abrazó llorando al viejo árbol y entre sollozos decía: "´Perdóname, perdóname, mi viejo amigo, cómo pude querer hacer esto contigo. Vivirás junto a nosotros hasta que Dios así lo quiera" El viejo árbol estiró sus viejas ramas y abrazó a su viejo amigo.
FIN
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